Museo de la Guerra de Corea

En Seúl se encuentra el Museo de la Guerra de Corea (Museo Memorial de la Guerra de Corea), donde se trata en profundidad todas las guerras que han afectado a la península coreana a lo largo de la Historia, y más en especial al conflicto armado cuyos rescoldos aún siguen candentes y que divide esta península en dos mitades enfrentadas.

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Una maqueta reconstruyendo una fortaleza medieval

En la parte exterior del propio museo hay una plaza repleta de vehículos militares, tanto aéreos (cazas, aviones de transporte, helicópteros, e incluso un descomunal superbombardero B-52), terrestres (todo tipo de blindados soviéticos, chinos, coreanos, norteamericanos) y marinos (una patrullera y algunas cuantas lanchas), además de piezas de artillería incluidos misiles balísticos. Todo ellos de épocas comprendidas entre la II Guerra Mundial y la actualidad.

Pero aquella exhibición iba más allá de los propios artefactos bélicos. Simbolizaba la grandiosidad humana a la hora de elevar al nivel de arte el acto más despreciable del que es capaz el ser humano: el asesinar a sus semejantes. Pero lo cierto es que, pensándolo con frialdad, aquellas máquinas de matar no dejaban indiferente a nadie ante su perfección destructora, y por ser un símbolo tanto del avance tecnológico de la humanidad como del avance hacia su propia aniquilación.

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Superbombardero estadounidense B-52

Cuatro cosas que destacar del museo: 1. Se sigue manteniendo que los museos propagandísticos son gratuitos, como ya comenté en el Museo de la Masacre de Nanjing.

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Carros blindados, en primer plano el estadounidense “Sherman”

2. Es la primera vez que: a) Estoy totalmente de acuerdo con un museo propagandístico: los mandatarios norcoreanos fueron unos hijos de puta. O bien: b) Un museo propagandístico consigue convencerme: los mandatarios norcoreanos fueron unos hijos de puta.

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Helicóptero de combate Cobra

3. Al menos ésta vez, los estadounidenses se metieron en una guerra por razones legítimas y su intervención fue fundamental para conservar la democracia. Al menos en la mitad sur de la península coreana.

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Un reparte-supositorios

4. Los chinos se decidieron a participar en la guerra cuando Estados Unidos casi estaba cantando victoria. Junto a tropas surcoreanas habían reconquistado el terreno perdido, adentrándose en Corea del Norte hasta casi controlar la totalidad de ésta, fronteriza con China. De modo que ésta se asustó. Con el beneplácito de Stalin, Mao contraatacó -sin declaración de guerra previa, hasta para hacer la guerra son ilegales los chinos-, pillando desprevenidas a las tropas estadounidenses y surcoreanas, haciéndolas retroceder hasta el paralelo 38 donde ahora se sitúa la frontera.  Bajo el manto de la Unión Soviética, la República Popular China fue intocable durante y tras esta guerra. Este contratiempo causado por China puso en el aire una vez más la utilización de bombas atómicas.

Fue sin duda un momento de gran tensión en que todo podía haber saltado por los aires: una III Guerra Mundial Nuclear que hubiese cambiado para siempre el curso de la Historia.

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Caza de ataque Mustang

Téngase en cuenta que esto sucedió 60 años atrás, cuando en China todavía empleaban la táctica de las oleadas masivas de soldados mal equipados, con idea de rebasar las líneas enemigas a costa de sufrir un altísimo número de bajas. Cuando se monte la próxima, serán las mismas oleadas pero bien equipadas, y nos van a dar una…

Museo de la Guerra de Corea
Barco “tortuga” coreano, con pinchos sobre la cubierta para evitar abordajes

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