El Mar de Aral ya no está en Moynaq, Uzbekistán

¿Cómo pudo suceder que el Mar de Aral, que fue el cuarto lago más grande del mundo, haya prácticamente desaparecido de Uzbekistán y se haya alejado para siempre de Moynaq? Para tomárnoslo con humor, haré mi versión personal de la conversación que pudo llegar a tal tragedia:

Bienvenidos a Moynaq
Bienvenidos a Moynaq

-Mira, tenemos ahí unos cuantos de esos países feos de nombres raros en mitad del desierto, los Aquinoestán, Chiquitistán y todos esos, que no solo no dan beneficio sino que no dejan de dar por culillo con revueltas, pegando tiros y pidiendo pasta. En ese que se llama Uzbekistán, por ejemplo, tenemos un par de ríos y un desierto, ¿qué podríamos hacer? -preguntó Stalin.
-Hombre, jefe, qué te voy a decir yo, si solo soy un simple componente del politburó. Pues podríamos coger el río y regar el desierto, ¿no? Digo yo que algo crecerá, vamos, aunque sean plantas chunguillas y feas.
-Oye, pues mira, te estás ganando el sueldo, me parece bien. Y, ¿qué podríamos plantar en ese desierto que tan sabiamente vamos a regar, camarada?
-Mmmm… A ver… déjame que piense -dijo el camarada mientras miraba dubitativo las paredes, el techo, el suelo, para terminar clavando la mirada en sus grises ropajes soviéticos-. ¡Algodón!
-¿Algoqué?
-Sí, Stalin, mira que eres paquete, no saber que la ropa se hace con algodón, que no es más que una planta que chupa agua cual Ferrari gasolina.
-Qué espabilado que eres. Lo primero que voy a hacer es ordenar que creen sistemas de riego a todo lo largo de los ríos de los que me hablas, para inundar el desierto y cultivar algodón. Lo segundo que voy a hacer es que te lleven al paredón, por gracioso.

El cementerio de barcos de Moynaq
El cementerio de barcos de Moynaq
Barco varado en lo que fue el Mar Aral
Barco varado en lo que fue el Mar Aral

Algo así fue lo que debieron conversar los dirigentes soviéticos de la URSS por allá en los años 60, cuando decidieron utilizar el agua de los ríos que iban a desembocar en el Mar de Aral para regar tierra improductiva con el fin de implantar el monocultivo del algodón, que todavía a día de hoy sigue causando innumerables problemas económicos y sociales a la zona.

Este mar interior dependía casi exclusivamente de estos dos ríos para nutrirse. Lo que pasó es que al distribuir el caudal de estos ríos a lo largo de cientos y cientos de kilómetros de terreno, se disminuyó considerablemente la cantidad de líquido que alcanzaba el Mar, iniciando así un proceso de disminución de su nivel que todavía hoy continúa. El Mar de Aral terminó dividiéndose en dos cuencas, y por el año 2009 el tamaño del mismo es una mínima parte de lo que otrora fue, menos del 10%, y los ríos ya no llegan a desembocar en el mismo, quedándose secos a cientos de kilómetros antes de sus costas. Una de los mayores desastres naturales de la Historia.

DSC_7544 copia

Moynaq, que fue un pueblo pesquero a la orilla del Mar de Aral, se encuentra hoy día a 180 kilómetros de la nueva costa. Los que fueron sus grandes barcos de pesca, que extraían unos 50 millones de toneladas de pescado al año, ahora permanecen varados en el originario suelo marino, convertido actualmente en un polvoriento y salino desierto salpicado de matorrales. El pueblo sufrió un imparable éxodo al morir los peces a causa del aumento de la salinidad del agua que se retiraba. Al mismo tiempo, se sucedieron cambios en su clima -más caluroso en verano y más frío en invierno-, fauna -desaparición de multitud de especies-, y problemas de salud debidos a los elementos químicos venenosos que quedaron al descubierto cuando el mar desapareció, y que ahora vuelan por el aire en tormentas de polvo del desierto hasta introducirse en sus pulmones. Los fertilizantes que bajaban por los exiguos ríos empleados para cultivar algodón, productos químicos de fábricas y de pruebas de armamento tampoco contribuyeron demasiado a mejorar su calidad de vida.

En la actualidad hay un intento de crear un lago de pequeño tamaño en las cercanías de Moynaq, donde han reintroducido peces y se pueden ver algunas barcas pequeñas pescando manualmente. El agua llega a cuentagotas de uno de los afluentes que ya no llega al Mar de Aral, y se mantiene en la zona gracias a diques. No obstante, no parece que vaya a ser una solución para el Mar de Aral, sino un intento de mantener cierta subsistencia pesquera y tratar de frenar el despoblamiento de Moynaq. En todo caso, yo no me fiaría demasiado de esos peces teniendo en cuenta los niveles de contaminación de la zona. En Kazajistán los intentos de controlar la desaparición del Mar de Aral han tenido más éxito, tras crear un dique de contención que evita el trasvase de agua del lado oriental (kazajo) al lado occidental (uzbeco). Al menos, parece que esa pequeña porción del Mar de Aral se puede salvar.

-Oye, Stalin…
-Dime, machote.
-Esto… que mira, que el Mar de Aral se está secando, ¿y ahora qué?
-Qué se yo, la naturaleza es sabia, o si no ya inventaremos alguna tecnología apabullante que solucione el problema en un instante.
-Pero, y si no, ¿qué?
-Qué más da, de todos modos yo no lo voy a ver.

DSC_7506 copia

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

CERRAR